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AirTest para el sobrecrecimiento bacteriano

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AirTest para el sobrecrecimiento bacteriano en intestino delgado

Este test pone de manifiesto un posible sobrecrecimiento bacteriano a nivel de intestino delgado (SIBO) mediante la cuantificación de las concentraciones de hidrógeno, metano y anhídrido carbónico en el aire espirado tras la ingestión de una cantidad controlada de lactitol.

El lactitol es una sustancia que no se absorbe en el intestino delgado. Esto implica que, en condiciones normales, toda la cantidad ingerida debería a llegar al colon, donde la flora va a metabolizarlo generando hidrógeno y metano. Por este motivo, en un resultado normal de Airtest aparecería una elevación en la concentración de hidrógeno y/o metano. Cuando existe SIBO, una cantidad de lactitol va a ser metabolizada antes de llegar a colon por lo que en el resultado de Airtest vamos a observar dos elevaciones en las concentraciones de hidrógeno y/o metano: la correspondiente al metabolismo de la flora del intestino delgado y la del intestino grueso.

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  • AirTest Para intolerancia al sorbitol: 3 días laborables

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Están incluidos en el precio final del kit, salvo cuando las muestras procedan de las Islas Canarias; En este caso se abonará un suplemento de 15€ (IVA incl.).

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Descripción del Producto

Airtest es una prueba de laboratorio realizada en aire espirado, cuya finalidad es valorar la existencia de intolerancias a azúcares como la fructosa, la lactosa el sorbitol o la lactosa y también para analizar la existencia de sobrecrecimiento bacteriano a nivel de intestino delgado, conocido como SIBO.

Proceso de toma de muestras del Airtest para el sobrecrecimiento bacteriano (SIBO)

El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) se caracteriza por un aumento en el número o un cambio en el tipo de bacteria que crece en el intestino delgado. SIBO puede estar marcado por el crecimiento excesivo de bacterias patógenas o bacterias beneficiosas, pero cualquier forma de flora intestinal aumentada se vuelve perjudicial a la salud gastrointestinal y sistémica.

SIBO ha sido un tema de interés en la comunidad internacional de gastroenterología desde finales de la década de 1990, y la conciencia sobre lo que significa la flora bacteriana aumentada se ha extendido rápidamente en la última década. A pesar del consenso médico general sobre causas, manifestaciones y tratamientos para SIBO, muchos aspectos de esta condición siguen siendo un misterio.

Las causas de SIBO son variadas y aún están bajo investigación activa. Se sabe que el síndrome de sobrecrecimiento bacteriano se desarrolla cuando se comprometen uno o más mecanismos de defensa contra el sobrecrecimiento bacteriano.

Estos mecanismos de defensa incluyen:

  • El ácido clorhídrico para destruir las bacterias en el estómago.
  • La motilidad intestinal para mantener el contenido intestinal avanzando.
  • Inmunoglobulinas y enzimas proteolíticas pancreáticas para detener el crecimiento bacteriano
  • La válvula ileocecal intacta para prevenir el reflujo del contenido del intestino grueso al intestino delgado.

Así pues, los factores de riesgo para SIBO con aquellos que pueden llegar a comprometer los diferentes mecanismos de defensa: aclorhidria, uso crónico de medicamentos bloqueadores de ácido, pancreatitis crónica, neuropatía diabética e inmunodeficiencia, la alteración del complejo motor migratorio (MMC), que crea ondas de contracción del músculo liso para limpiar el tracto gastrointestinal, es otro factor de riesgo importante.

También se ha observado que SIBO es más prevalente en pacientes con otros trastornos gastrointestinales, como la enfermedad celíaca, la enfermedad de Crohn y el síndrome del intestino irritable (SII), que en la población general.

Lo que significa flora intestinal aumentada se traduce en síntomas derivados de tres aspectos diferentes que pueden desarrollarse en función de la intensidad y la prolongación en el tiempo del problema:

  • Síntomas derivados de la fermentación de hidratos de carbono de cadena corta (azúcares): suelen implicar síntomas digestivos inespecíficos. Diarrea crónica, estreñimiento, distensión abdominal, calambres, náuseas, reflujo ácido, flatulencia y eructos son comunes. Los síntomas digestivos de SIBO a menudo son indistinguibles de los síntomas digestivos del SII u otros trastornos digestivos funcionales.
  • Síntomas derivados de un defecto en la absorción: a medida que el SIBO progresa o se prolonga en el tiempo pueden predominar los signos de malabsorción, como esteatorrea, pérdida de peso, desnutrición u osteoporosis. En algunos casos, resultados anormales de laboratorio son la primera pista de la presencia de SIBO: la anemia por deficiencia de hierro, marcada por bajos niveles de ferritina, puede ser el resultado de una combinación de pérdida de sangre oculta y absorción bacteriana de hierro a nivel intestinal. La deficiencia de vitamina B12 también puede ser el resultado de la absorción bacteriana, produciendo anemia macrocítica. La malabsorción contribuye a las deficiencias de vitaminas liposolubles, incluidas las vitaminas A, E y D. Por el contrario, los niveles de vitamina K y ácido fólico pueden aumentar como resultado de la síntesis bacteriana.

También pueden aparecer síntomas sistémicos debido a la alteración de la función de la barrera intestinal. es decir, aumento de la permeabilidad intestinal, pudiendo coexistir dolores en las articulaciones, erupciones cutáneas, cambios de humor, fatiga, procesos de hipersensibilidad y alergia alimentaria o enfermedades autoinmunes.

Existen una serie de pistas clínicas que podríamos denominar síntomas de daño en la flora intestinal o síntomas de flora intestinal alterada, que son un claro indicio de que puede existir un SIBO:

  • Mejoría transitoria de los problemas digestivos crónicos después de los antibióticos
  • Empeoramiento de los problemas digestivos crónicos causados por los prebióticos o los probióticos, ya que en caso de SIBO, los prebióticos van a promover el crecimiento bacteriano en intestino delgado
  • Empeoramiento del estreñimiento a partir de una dieta alta en fibra, ya que la fibra provoca el crecimiento bacteriano en intestino delgado.
  • Insuficiente mejora de una dieta sin gluten en pacientes con enfermedad celíaca.
  • Síntomas digestivos crónicos después de tomar medicamentos opioides, porque los opioides comprometen la motilidad intestinal y una reducción en la motilidad intestinal intensifica SIBO.

 

Hasta hace relativamente poco tiempo, el test de sobrecrecimiento bacteriano en intestino delgado se realizaba mediante el cultivo bacteriológico de una muestra de aspirado yeyunal obtenida mediante endoscopia. Pero además de ser un método invasivo y costoso, ofrecía resultados poco precisos.

Un grupo de consenso en Estados Unidos publicó un documento en la primavera de 2017 en el que se describen las indicaciones, condiciones de preparación, protocolos e interpretación del test del aire espirado para sobrecrecimiento bacteriano.

 

Test de aire espirado para sobrecrecimiento bacteriano

Las pruebas de aliento se basan en el concepto de que los azúcares ingeridos serán fermentados por bacterias en el intestino delgado, creando gases (hidrógeno y/o metano) que se difunden en el torrente sanguíneo y se liberan en el aire espirado. El hidrógeno y el metano se producen exclusivamente en el intestino grueso en humanos sanos, pero también se producen en el intestino delgado en pacientes con SIBO.

Ciertas bacterias, incluidas Enterobacteriaceae, Bacterioides y Clostridium, producen principalmente hidrógeno en lugar de metano. Otras bacterias, llamadas metanógenicas, producen principalmente metano. Estos son miembros del dominio Archaea, incluidas las especies Methanobrevibacter y Methanospaere. El grupo del Consenso Estados Unidos recomienda que el hidrógeno, el metano y el dióxido de carbono se midan simultáneamente durante las pruebas de aliento. Existen algunos laboratorios que realizan el “test hidrógeno espirado sobrecrecimiento bacteriano”, es decir, cuantificando únicamente hidrógeno, lo que resulta claramente insuficiente ya que, por un lado, presenta falsos negativos cuando la flora intestinal existente solo genera metano de forma significativa en el proceso de fermentación y por otro lado, la cuantificación de anhídrido carbónico es muy importante para valorar la calidad de la muestra obtenida, ya que el aire espirado contiene esta sustancia por definición, de forma que, si la muestra obtenida la contiene en muy poca concentración o no la contiene, implicará que la muestra no se ha obtenido correctamente.

Dicho esto, el test se puede realizar empleando como sustrato la glucosa, la lactulosa o lactitol.

El test de sobrecrecimiento bacteriano con lactulosa es idéntico al de lactitol ya que son dos sustratos que actúan de forma idéntica, por lo que a partir de ahora todo lo que se refiera al test de lactulosa será válido también para el de lactitol.

 

Test de glucosa

se basa en el hecho de que la glucosa se va a absorber de forma íntegra en el intestino delgado de todas las personas. Es decir, nunca va a llegar glucosa al intestino grueso. De esta manera, lo que pasa cuando la flora bacteriana está aumentada en el intestino delgado es que, tras la ingestión de una cantidad controlada de glucosa, se va a producir un pico en la concentración de hidrógeno y/o metano debido a la fermentación producida a este nivel y por tanto obtendríamos un test de glucosa positivo para SIBO.

Test de lactulosa

Al contrario que el test de la glucosa, se basa en el hecho de que la lactulosa no se absorbe en absoluto en el intestino delgado y toda la cantidad ingerida va a llegar intacta al intestino grueso. Así pues, en un test de lactulosa positivo se obtendrán dos picos en las concentraciones de hidrógeno y/o metano, uno correspondiente a la fermentación producida por el exceso de flora del intestino delgado y otro al de la flora del intestino grueso.

Una de las ventajas del test de la lactulosa frente al de glucosa es que, al ser más probable que se desarrolle SIBO en la porción más distal del intestino delgado, como la glucosa se absorbe en el intestino delgado proximal y la lactulosa atraviesa todo el camino hasta el colon, es posible que utilizando el test de la glucosa algún SIBO no sea detectado por haber sido absorbida antes de tomar contacto con la zona en la que la flora está aumentada.

Antes de realizar la toma de muestras para realizar el test de lactulosa el paciente debe prepararse atendiendo a las siguientes instrucciones:

  • No tomar antibióticos, no hacer lavado intestinal ni enteroscopia durante el mes previo
  • Durante el día anterior al test no consumir alimentos que suelan producir gas, como legumbres o verduras, extremado las medidas en la cena en la que únicamente se deben consumir proteínas.
  • El día de la prueba se debe permanecer en ayunas, sin beber agua (se permite enjuagar la boca), sin fumar, sin consumir chicle y sin pintarse los labios hasta que no concluya el proceso de toma de muestras, que dura alrededor de las 3 horas.

El procedimiento para la toma de muestras en el test de lactulosa consiste en obtener una muestra de aire espirado basal, ingerir una solución de 250 ml con 10 gramos de lactulosa o de lactitol y obtener muestras de aire espirado cada 25 minutos hasta el minuto 175.

Si la concentración de hidrógeno (H2) se incrementa en más de 20 ppm y/o la concentración de metano (CH4) se incrementa en más de 12 ppm durante los primeros 90 minutos, que representa el tránsito teórico por el intestino delgado, con respecto al valor basal o al más bajo de la gráfica y posteriormente se produce otro pico en la gráfica, correspondiente, al tránsito teórico por el colon, se puede sospechar de la existencia de sobrecrecimiento bacteriano a nivel de intestino delgado. No obstante, el diagnóstico definitivo debe ser realizado por el facultativo complementando estos resultados con la clínica y anamnesis del paciente.

Airtest lactitol es el test de aire espirado de Centro Diagnóstico Calderón para la valoración de sobrecrecimiento bacteriano a nivel de intestino delgado (SIBO). Mediante Airtest lactitol se valoran las concentraciones de hidrógeno, metano y anhídrido carbónico en las muestras de aire espirado basal y a los 25, 50, 75, 100, 125, 150 y 175 minutos de la ingestión por vía oral de una disolución de 10 g de lactitol en 250 ml de agua.

SIBO es una condición crónica y recurrente en la mayoría de los casos. Alrededor del 45% de los pacientes tratados con éxito con antibióticos recidivan dentro de los 9 meses siguientes al tratamiento. Así pues, las terapias para tratar el SIBO pueden combinar diferentes estrategias: terapia antimicrobiana cíclica, agentes procinéticos, suplementos nutricionales, intervenciones dietéticas y tratamiento de condiciones comórbidas.

Antibióticos

La rifaximina es el antibiótico más ampliamente estudiado para SIBO. Es un antibiótico de amplio espectro que es efectivo contra bacterias gram-positivas y gram-negativas y contra aerobios y anaerobios. La rifaximina es única ya que no se absorbe sistémicamente, sino que actúa selectivamente dentro del intestino delgado. A pesar de su efecto antibiótico, también tiene un efecto eubiótico, promoviendo el crecimiento de bifidobacterias y lactobacilos beneficiosos, y no predispone al sobrecrecimiento de levadura o Clostridium difficile. La rifaximina es más efectiva para SIBO con diarrea predominante (o cuando domina la producción de hidrógeno). Para los casos de SIBO con estreñimiento predominante (o cuando domina la producción de metano), la combinación de rifaximina con neomicina tiene una mayor eficacia. Metronidazol

y otros antibióticos también se usan ocasionalmente.

 

Hierbas antimicrobianas

Los antimicrobianos a base de hierbas son algo a tener en cuenta para los pacientes que no responden a los antibióticos, que recaen con frecuencia, o que simplemente tienen una preferencia personal para optar por terapias naturales. Hay una razón adicional para valorar positivamente a los antimicrobianos a base de hierbas: el sobrecrecimiento de hongos en el intestino delgado (SIFO). En un estudio de 2013, los investigadores encontraron que SIBO y SIFO (Sobrecrecimiento fúngico a nivel de intestino delgado) coexistían en el 34% de los pacientes con síntomas gastrointestinales inexplicables. Si los pacientes con SIBO son tratados con antibióticos, existe el riesgo de agravar el SIFO no diagnosticado. Muchas hierbas antimicrobianas tienen propiedades antibacterianas y antifúngicas, lo que mitiga este riesgo.

En cualquier caso, no se puede afirmar que existan estudios científicos suficientes que avalen el uso de este tipo de productos para el tratamiento de SIBO. A pesar de la escasez de investigaciones en esta área, hay varias hierbas que se usan clínicamente por sus efectos antimicrobianos.

 

Probióticos y prebióticos

La suplementación probiótica y prebiótica en pacientes con SIBO es complicada. SIBO se caracteriza por un crecimiento excesivo de cualquier bacteria, incluso bacterias beneficiosas. La suplementación con probióticos tiene el potencial de aumentar la carga bacteriana. Los prebióticos, incluidos los fructooligosacáridos y la inulina, pueden ser incluso más perjudiciales ya que proporcionan combustible para el crecimiento bacteriano.

A pesar de la posibilidad de que los probióticos exacerben el SIBO, algunos pequeños estudios clínicos sugieren que algunos probióticos concretos y usados de un modo concreto podrían ayudar a erradicar SIBO. Hasta que nuevas investigaciones aclaren la interacción entre los probióticos y SIBO, el uso más prudente de los suplementos probióticos parece ser entre rondas de antibióticos o durante la atención de mantenimiento.

Agentes procinéticos

Se prescriben agentes procinéticos para estimular la motilidad gastrointestinal. A menudo se prescriben cíclicamente, entre ciclos de antibióticos o terapias antimicrobianas. Son más efectivos si se dosifican a la hora de acostarse para estimular la motilidad durante el estado de ayuno durante la noche. Los agentes procinéticos recetados incluyen dosis bajas de eritromicina, dosis bajas de prucaloprida y dosis bajas de naltrexona.

Los agentes procinéticos naturales incluyen jengibre, amargos a base de hierbas (p. Ej., Raíz de genciana, raíz y hoja de diente de león, raíz de bardana) y una formulación a base de diferentes hierbas llamada Iberogast.

 

Dieta

Los cambios en la dieta son imperativos para un tratamiento y mantenimiento satisfactorio de SIBO. Las bacterias intestinales se alimentan de carbohidratos, incluidos almidones, fibra soluble y oligosacáridos fermentables, disacáridos, monosacáridos y polioles (FODMAP). Por esta razón, cualquier dieta recomendada para pacientes con SIBO debe ser baja en carbohidratos.

Una opción terapéutica para pacientes con SIBO es la dieta elemental. La dieta elemental consiste en una alimentación médica que proporciona todos los macronutrientes y micronutrientes necesarios para la supervivencia. La proteína está en forma de aminoácidos, la grasa en forma de cadena media y otros triglicéridos, y los carbohidratos en forma de glucosa o polímeros de glucosa. Los nutrientes en la dieta elemental están predigeridos por lo que no dejan residuos. Para ser eficaz, la dieta elemental debe seguirse durante 2 a 3 semanas, tiempo durante el cual no se pueden comer alimentos adicionales.

Además de los tipos de alimentos ingeridos, el horario de las comidas también puede influir en los síntomas de SIBO. Esto se debe a la acción del Complejo Motor Migratorio (MMC). La MMC produce ondas de contracción a través del tracto gastrointestinal durante los períodos de ayuno. Estas ondas tienen un efecto de limpieza mecánica en el estómago vacío y los intestinos, barriendo los contenidos hacia adelante.

Para permitir que el MMC circule de manera efectiva, las comidas deben espaciarse entre 4 y 5 horas, y el ayuno nocturno idealmente debe ser de 12 horas.

¿Qué quiere decir flora bacteriana aumentada en intestino delgado?

Se trata de una situación que se caracteriza por un crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado (SIBO), pero sus muchas causas, manifestaciones y condiciones comórbidas lo hacen mucho más complejo que una simple infección.

SIBO debe considerarse en cualquier paciente con síntomas digestivos funcionales. También se debe considerar en pacientes que desarrollan enfermedad autoinmune, enfermedad de la piel, trastornos del estado de ánimo u osteoporosis sin causa evidente o que progresan a pesar de un cuidado razonable. Las pistas clínicas para SIBO incluyen agravamiento de los prebióticos o alimentos fermentados, mejora transitoria en los síntomas gastrointestinales después de un curso de antibióticos y aparición de síntomas digestivos crónicos después de la intoxicación alimentaria.

SIBO puede ser una de las afecciones menos diagnosticadas subyacente a una amplia gama de enfermedades crónicas.

La prueba de aliento de hidrógeno / metano es la forma más simple y económica para identificar SIBO y monitorear la respuesta a las terapias. Con tratamientos antimicrobianas dirigidos, agentes procinéticos, cambios en la dieta y otras terapias para apoyar la función gastrointestinal, los pacientes con SIBO pueden superar los síntomas y experimentar una salud revitalizada.

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